
A pesar de ello, en nuestra celebración queremos recuperar algunas de las piezas de repertorio de la compañía que han sido especialmente importantes. Como es el caso de Corol·la, estrenada en Lyon en 1992, una de las obras más emblemáticas y que más se ha representado, recorrió más de treinta ciudades en Europa y América hastat su última representación en 1999.
Corol·la es un solo que siempre ha interpretado Àngels Margarit, quizás sea la pieza donde encontramos más concentrada su esencia, aquellas características que más han conformado su personal lenguaje. El gran reto que ahora propone la coreógrafa es traer al presente este solo transmitiéndolo a Roser Lopez Espinosa, bailarina vinclada a la compañía, con unas cualidades y una energia muy cercanas a las de la misma Margarit.
Corol·la es un solo,
un solo es un círculo,
un círculo es una espiral,
una espiral es un espejo
de imágenes que se alejan
y se acercan, una repetición
infinita de uno mismo,
de sus fragmentos.
Revolcarse, romperse,
centrifugarse.
Corol·la es un trabajo
de materia, de instrumento
que se revuelve y se accidenta
en si mismo.
Corol·la es un espacio poético
donde cada objeto guarda
una relación secreta y al mismo tiempo
evidente con la danza
Corol·la es un impulso
que ordena y desordena
la memoria de mi cuerpo.
Àngels Margarit, 1992