Nueva creación 2011:
Bilbao, MIRÓ # 83
Festival BAD - Hotel Miró
29 y 30 de octubre de 2011

Creado en el año 1989 para el STI, este solo se convirtió en una pieza itinerante que ha girado por algunas ciudades de diferentes continentes. Ha mantenido su idea inicial y estructura, pero ha ido evolucionando y actualizándose.
Danza nómada que se instala en las habitaciones de hotel; de estructura circular de 20 minutos de duración en la que el final enlaza con el principio y se repite ininterrumpidamente 6, 8 ó 10 veces.
Es un solo para ver a solas, el espectador asiste como un voyeur accidental a una escena que sucede en el interior de una habitación de hotel, descubriendo la intimidad de un personaje que no actúa para el público, alguien que está atrapado en el silencio de sus pensamientos, de su espera, de su soledad.
Dirigir la atención del espectador a los pequeños detalles, enmarcar la realidad como si fuera el rodaje de una secuencia cinematográfica, colocar al público en la misma situación que la intérprete, eran algunos de los objetivos de la pieza.
La intérprete, como un forastero, tiene una mirada desinformada, cruda, desligada de la història de la ciudad, de las imagenes que ve desde las ventanas.
El espectador ve, a través de la mirada de la intérprete, su ciudad, un territorio próximo y catalogado pero que ahora le resulta nuevo, extraño.
Público e intérprete son a la vez espectadores de actores espontáneos que pasan al azar y vemos por las ventanas y nos permiten escribir momentáneament el guión de su vida.
El público entra solo en la habitación y a menudo, especialmente en las ciudades grandes, desconoce al resto de espectadores. Estos grupos de 10 o 12 espectadores comparten de una manera muy íntima una experiencia escénica. Un sentimiento diferente los acompaña a la salida, han entrado solos y desconocidos y después de compartir esta ficción se conocen un poco más.
En el momento de la creación de Solo per a habitació d’hotel, lo que más me interesaba de la pieza era situar a la intérprete y al público en contextos diferentes de los normales, para cambiar la percepción i sacudir los roles establecidos del ritual escénico, comprometiendo así a la intérprete y también al espectador a participar en la intimidad de la escena sin el refugio habitual de la oscuridad y la distancia en que se sumerge normalment.
Normalmente, los hoteles son como burbujas que nos alejan de la realidad peculiar de los lugares que visitamos e intentan envolvernos en un ambiente neutro, de desayuno continental, televisión internacional, moquetas y estampados estandard que hacen difícil saber si estamos en Japón, Italia, Venezuela o Alemania. A pesar de todo, son las vistas desde las ventanas las que nos muestran un pequeño fragmento de la realidad que, vista como paisaje enmarcado, nos resulta todavía más lejana.